Colaborar con quien ya separa, etiqueta y rota
Un cofre etiquetado puede pasar de una casa a otra con una nota breve sobre la talla y el estado de las prendas. En el barrio, esa costumbre funciona mejor cuando varias familias usan el mismo criterio: separar por talla y temporada, doblar por grupos y anotar qué contiene cada cofre antes de guardarlo. En los talleres vecinales se practica justamente eso, con etiquetas reutilizables que se comparten y se devuelven. Lo que sostiene el hábito no es la cantidad de ropa que circula, sino la claridad del sistema: saber qué hay dentro sin abrir, reconocer a quién le sirve ahora y devolver el cofre listo para la próxima temporada.